Lo fácil que es para algunos sacar su permiso para conducir

Viernes 31 de Octubre de 2003

A fines de los '80, una película de Hollywood mostraba la ardua preparación de un adolescente para obtener su licencia de conducir. Si lo lograba, su papá le prestaría el auto y podría sacar a pasear a la muchacha de sus sueños. El temor a fallar en la prueba era tanto que hasta soñaba con el fracaso, porque dar ese test era algo parecido a rendir un examen en la universidad.

 

¿Cómo tanto?, se preguntarán algunos. Es que en Estados Unidos y en países europeos la cifra de aspirantes rechazados al rendir su primer examen es de entre el 40% y 70%, mientras que en Chile es cercana al 5%, informa Freddy Ponce, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset). Algo se ha avanzado, pues antes de que se aplicara el nuevo test teórico en 2000, la tasa de reprobación era apenas de 2%.

 

Aquí hablamos de obtener la licencia, mientras que allá se refieren al privilegio de conducir, afirma Ponce, lo que demuestra que hay una conceptualización diferente.

 

Durante 2002 se registraron en Chile 41.557 accidentes, con un resultado de 1.549 fallecidos, donde el factor humano estuvo presente en más del 90% de los casos. En julio de este año se había experimentado un alza de 9% respecto de 2003. Por eso, lo que preocupa no son sólo los que sacan su permiso por primera vez, sino todos los demás.

 

Elegir municipio

 

No es extraño escuchar comentarios en el sentido de que en cierto municipio es más fácil sacar la licencia o que la entrevista con el médico dura sólo tres minutos y consiste en preguntas como ¿después de beber conduce? o ¿consume drogas?, ante las cuales les basta con la respuesta negativa para dar su aprobación. Este tema también preocupa a la Conaset que ya se reunió con la Asociación Chilena de Municipalidades para modificar el sistema de renovación de licencias.

 

La primera medida fue convocar a los directores de tránsito a un seminario para unificar el diseño de los exámenes. El objetivo es que, sin necesidad de cambiar la ley, comprendan la responsabilidad que tienen y se pongan más exigentes. A mediano plazo, la meta es capacitar a los médicos que hacen las entrevistas en los gabinetes sicotécnicos para que profundicen más en ellas. Ellos pueden aplicar su sensibilidad y determinar, por ejemplo, que cierta persona no tiene la idoneidad síquica o moral para conducir y pedir un examen sicológico adicional, dice Ponce.

 

Exámenes

 

Las pruebas que se aplican en los departamentos del tránsito buscan medir las habilidades del conductor para reaccionar y adaptarse a un entorno con imprevistos. Como explica Cristián Sanhueza, director nacional de Escuelas de Conductores del Automóvil Club de Chile, el instrumental con el cual preparan a los futuros choferes mide el campo de visión, percepción de colores, agudeza visual, encandilamiento, visión nocturna, fimeza de pulso, tiempo de reacción mediante freno y viraje y apreciación auditiva. Lo mismo que les pedirán al rendir su examen en el gabinete psicotécnico del municipio.

 

El de puntuado, por ejemplo, en que el postulante debe insertar un lápiz en un orificio mientras gira un plato metálico durante 30 segundos, mide los reflejos y la coordinación motriz. Ello establece la permanencia y el número de aciertos y fallas entre estímulos visuales. La prueba de la palanca, en que mediante una especie de tijeras se debe recorrer un camino sin salirse, también mide la motricidad e indica en forma digital el número de errores, tiempo de razonamiento para salir de ellos y demora en el trayecto, con un tope de un minuto.

 

La ley no estipula un límite de edad máximo para obtener el permiso. Las restricciones dependen del examen psicométrico y de la entrevista médica, que indican, por ejemplo, conducir con lentes o no hacerlo de noche en vías de doble tránsito con una sola pista por lado, dice Sanhueza. Las exigencias son mayores para los conductores profesionales (clase A), con preguntas más técnicas y más rigurosidad en el tema de la visión, pues entre otras cosas, no pueden conducir si tienen visión monocular.

 

Todo apunta a que los exámenes deben ser más estrictos para generar la formación de competencias, es decir, seguir el concepto moderno de certificar habilidades, conocimientos y experiencias, aclara Ponce. Tenemos cada vez mejores carreteras y vehículos, pero nos faltan mejores conductores.

 

Punto a punto

 

Ya está en el Congreso un proyecto que creará un novedoso sistema de puntajes en las licencias y que cuenta con el patrocinio de la Conaset. Como explica el diputado Zarko Luksic, integrante de la comisión de Transportes de la Cámara, la propuesta es que al obtenerla por primera vez o al renovarla, la persona recibe cierto puntaje, que puede disminuir según las infracciones que cometa durante 3 años. Se puede recuperar lo perdido si cumplen el mismo lapso sin faltas. La idea es que se convierta en ley, a más tardar en 2004.

 

 

Fuente: El Mercurio, Jueves 30 de Octubre de 2003